Una tarde apacible y llena de estímulos e incentivos como para expresarse y dejarse llevar por la dolche-far-niente.
Un argentino rodeado de las más bellas y distinguidas damas de la sociedad del Piushet Sáund.
Mucho verde, mucha risa y la fantástica cordialidad de los dueños de casa.
¡Gracias Ligia y Marpa!

















